Nintendo solicitó formalmente que se desestime una demanda colectiva presentada en su contra, argumentando que no debe ningún reembolso a los consumidores por los aumentos de precio implementados el año pasado como respuesta a los aranceles, pese a que dichos aranceles fueron posteriormente declarados ilegales por los tribunales.
El origen de esta demanda colectiva contra la compañía
La demanda fue presentada en abril por dos jugadores, Gregory Hoffert y Prashant Sharan, quienes argumentaron que cualquier dinero que Nintendo recupere del gobierno federal por concepto de reembolsos arancelarios debería destinarse a los consumidores, ya que fueron ellos quienes originalmente pagaron esos costos adicionales al momento de la compra de consolas y accesorios.
Los abogados de Nintendo argumentaron que los consumidores «recibieron exactamente lo que negociaron y pagaron» al momento de adquirir los productos a precios ya incrementados, señalando además que la compañía había anunciado extensamente los aumentos antes de que entraran en vigor, por lo que los clientes tomaron la decisión consciente de comprar de cualquier forma. La compañía calificó los reembolsos retroactivos como algo que simplemente no corresponde con la forma en que funcionan las transacciones comerciales convencionales.
Qué productos se vieron afectados por estos aumentos de precio
Nintendo también argumentó que absorbió parte de los costos arancelarios en lugar de trasladarlos completamente al consumidor, a diferencia de otros competidores del mercado. Los aumentos afectaron principalmente a accesorios como los controles Joy-Con 2 y el control Pro de Switch 2, con incrementos de entre 5 y 10 dólares, además de aumentos previos de entre 30 y 50 dólares aplicados a los modelos originales de Switch, Switch Lite y Switch OLED.

