Build a Rocket Boy, el estudio escocés responsable del fallido MindsEye, ha anunciado una nueva ronda de despidos en sus filas. El CEO, Mark Gerhard, publicó un comunicado en LinkedIn en el que, además de confirmar los recortes, lanzaba una grave acusación: la debacle del juego se debería, en parte, a “actividad criminal” , incluyendo “espionaje organizado y sabotaje corporativo” que habría afectado al lanzamiento del título. Gerhard asegura que hay “pruebas abrumadoras” y que el caso se encamina a un proceso judicial.
Sin embargo, la reacción de la comunidad de desarrolladores en la misma red social ha sido mayoritariamente negativa. Numerosos profesionales han tachado el comunicado de “irrespetuoso” y han criticado que se anuncie una pérdida de empleos enmarcándola en una “teoría conspirativa” que desvía la atención de la mala acogida del juego. MindsEye fue vapuleado por la crítica y los usuarios desde su lanzamiento en junio de 2025, acumulando unas puntuaciones de 38 en PC y 28 en PS5 en Metacritic, lo que lo convierte en el peor valorado de 2025.

La situación llegó a tal extremo que PlayStation comenzó a reembolsar el juego a múltiples jugadores, un hecho inusual que no se veía desde el desastroso lanzamiento de Cyberpunk 2077. Las redes se inundaron de vídeos mostrando bugs y problemas técnicos, lo que minó cualquier posibilidad de recuperación comercial. A pesar de los esfuerzos del estudio por parchear el título, la imagen estaba ya demasiado dañada.
Un exempleado, Jordan Rey, salió en defensa de la compañía afirmando que él mismo fue víctima de acoso externo, incluyendo un intento de SWATing en su domicilio en Francia. Pero la mayoría de los comentarios apuntan en otra dirección: que los problemas de MindsEye fueron internos, de gestión y de calidad, y que culpar a fuerzas externas es una forma de eludir responsabilidades. La polémica está servida y los afectados, mientras tanto, buscan nuevo empleo.
