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HABLEMOS DE AUTOS: Mazda MX-5 (ND)

Hablemos del Mazda MX-5. Este auto es un roadster, o sea, una forma elegante de decir que fue diseñado con la intención de siempre ser manejado con el toldo abajo. Francamente, no se me ocurre otra forma en la que una máquina como esta debería ser disfrutada. Sus 181 caballos de fuerza no son impresionantes en papel, pero cuando se combinan con un peso ultra-ligero de poco más de 1000 kilos y una tracción trasera que mantiene el auto pegado al suelo incluso en las curvas más pronunciadas, tenemos una de las mejores experiencias de manejo modernas. 

No soy el único que piensa esto. En 2015, el debut de esta generación de MX-5, la revista MotorTrend calificó al convertible japonés como el segundo mejor auto para entusiastas de ese año, siendo superado solamente por el Mercedes-AMG GT S. Cabe resaltar claro, que si quieres tener un AMG GT S en tu cochera, tendrías que vender todos tus órganos no esenciales para poder pagar el enganche mínimo. El MX-5, por otro lado, es (literalmente) cien veces más barato. Entonces, no sólo es una de las mejores experiencias de manejo modernas, sino también una que casi cualquiera podría costearse.

Con todo y eso, a pesar de que el Mazda MX-5 es un auto muy divertido, no podríamos decir que es un auto poderoso…de hecho, quizá hasta sería exagerado decir que es veloz. De nuevo, sus pocos caballos de fuerza resultan en tiempos de 0 a 100 KM/H bastante bajos. Su velocidad máxima de poco más de 217 KM/H es risible por decir lo menos. Si lo que quieres es ganar en los arrancones, sentir que tu vida peligra cuando pisas el acelerador a fondo o despertar a tus vecinos cuando enciendes el motor por la mañana, el MX-5 definitivamente no es para ti.

Eso sí, sería una lástima que no le dieras una oportunidad a este pequeño auto con grandes aspiraciones. El Mazda MX-5 brilla por hacer mucho con muy poco, y no sólo hablamos de su diminuto motor y dimensiones, sino de cómo ofrece sólo los elementos esenciales para una experiencia de manejo sólida. Aquí no hay lugar para todas las complicaciones modernas que agarran al conductor de la mano y prácticamente hacen todo el trabajo por él; la transmisión manual de 6 velocidades obliga a quien esté detrás del volante del MX-5 a estar completamente involucrado en todo lo que está pasando tanto fuera como dentro de la cabina. 

Tomando vueltas casi derrapando mientras tratas de sincronizar las revoluciones del motor con el siguiente cambio de velocidad es lo más cercano que muchos estaremos de correr la carrera de Le Mans. Bajo estas circunstancias, los 181 caballos de fuerza y su velocidad máxima se sienten como si fueran dos veces más grandes. Quizá ese es el secreto del éxito detrás del MX-5 y el amor que los entusiastas han aprendido a tenerle: cómo logra ser mucho más que la suma de sus partes.

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