Una nueva controversia sacude a la industria del videojuego, ya que empleados del estudio detrás de MindsEye han iniciado acciones legales contra la empresa Build a Rocket Boy. El conflicto surge tras acusaciones de que la directiva instaló software de vigilancia invasivo en los equipos de trabajo sin informar adecuadamente a los desarrolladores, lo que podría representar una violación a la privacidad laboral.
Según los reportes, el programa utilizado sería Teramind, una herramienta capaz de monitorear la actividad de los usuarios en tiempo real. Los trabajadores aseguran que no se les explicó con claridad qué tipo de datos se recopilaban ni el alcance de esta supervisión, lo que generó preocupación y desconfianza dentro del estudio.

El caso ha sido impulsado por miembros del sindicato IWGB Game Workers Union, quienes argumentan que la medida fue desproporcionada y poco transparente. Este conflicto se suma a una serie de problemas previos dentro del estudio, incluyendo despidos masivos, acusaciones de mala gestión y el fallido lanzamiento del juego en 2025, lo que ha deteriorado aún más la relación entre empleados y directivos.
Mientras el proceso legal avanza, la situación pone en el centro del debate el uso de herramientas de monitoreo en la industria tecnológica. El caso de MindsEye podría sentar un precedente importante sobre los límites de la vigilancia digital en el entorno laboral, especialmente en un sector donde la confianza y la creatividad son fundamentales.
