El más reciente reporte financiero de Electronic Arts reveló que su director ejecutivo, Andrew Wilson, recibió una compensación total de 38.6 millones de dólares durante el año fiscal 2026, un aumento de aproximadamente 8 millones de dólares respecto al año anterior, apenas meses después de que la compañía despidiera a decenas de desarrolladores de los estudios detrás de Battlefield 6.
Un salario 305 veces mayor al del empleado promedio
Según el reporte 10-K presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, la compensación de Wilson se desglosa en un salario base de 1.3 millones de dólares, 28.48 millones en acciones, un bono en efectivo de 6.5 millones, y 2.37 millones adicionales en otras compensaciones, que incluyen servicios de seguridad personal y uso de jet privado. El propio reporte de EA señala que la compensación total del empleado promedio de la compañía fue de 126,612 dólares, es decir, Wilson ganó aproximadamente 305 veces más que un trabajador típico de EA.

Los despidos que precedieron al aumento
El 9 de marzo de 2026, EA despidió a personal de los estudios DICE, Criterion Games, Ripple Effect y Motive Studio, los mismos equipos responsables del desarrollo de Battlefield 6, apenas meses después de que el juego se convirtiera en el título más vendido de Estados Unidos durante 2025. La compañía describió los recortes como un esfuerzo por “alinear mejor a los equipos” con las prioridades de la comunidad.
Otros altos ejecutivos de EA también recibieron aumentos considerables: el director financiero Stuart Canfield ganó 11.32 millones de dólares, frente a los 9.12 millones del año anterior, mientras que la presidenta Laura Miele obtuvo 13.71 millones. El reporte llega en medio del proceso de compra de EA por parte del fondo soberano de Arabia Saudita, valorado en 55,000 millones de dólares, que ya obtuvo la aprobación de la Comisión Europea.
La combinación de despidos y bonos millonarios generó una fuerte reacción negativa entre fanáticos y desarrolladores en redes sociales, en un contexto donde varios de los desarrolladores afectados por los recortes de marzo aún continúan buscando empleo dentro de una industria marcada por una ola constante de despidos durante los últimos dos años.
