La industria del gaming vuelve a enfrentar cuestionamientos tras confirmarse que Electronic Arts (EA) cerrará los servidores de Dragon Age: Inquisition en PlayStation 3 el próximo 28 de abril de 2026, marcando el fin de sus funciones en línea después de más de una década. Aunque el juego seguirá siendo jugable en su modo individual, su componente multijugador desaparecerá definitivamente.
Este movimiento llega poco después del cierre de Anthem, cuyo servicio terminó el 12 de enero de 2026, dejando el juego completamente inutilizable debido a su naturaleza online. La cercanía entre ambas decisiones ha generado críticas hacia EA y BioWare, señalando una tendencia clara: reducir costos operativos eliminando servicios de títulos con baja actividad.

En el caso de Dragon Age: Inquisition, lanzado originalmente en 2014 y considerado uno de los mayores éxitos del estudio, el cierre afecta únicamente a la versión de PS3, lo que refleja también el fin definitivo de una generación de consolas. Sin embargo, algunos jugadores temen que otros servicios relacionados, como plataformas de guardado o conectividad, puedan verse afectados en el futuro.
Más allá del impacto puntual, esta decisión refuerza un debate clave en la industria: la preservación de los videojuegos frente a un modelo cada vez más dependiente de servicios en línea. Mientras grandes compañías priorizan la rentabilidad, casos como este evidencian cómo incluso títulos exitosos terminan perdiendo funcionalidades con el paso del tiempo, dejando a los jugadores con experiencias incompletas.
