Durante años, la imagen de la robótica japonesa estuvo asociada a humanoides amables como ASIMO, de Honda, diseñado más para impresionar que para resolver problemas cotidianos. Hoy el enfoque de Japón es distinto: llevar robots a fábricas, hospitales, restaurantes y centros logísticos donde escasea la mano de obra, resolviendo tareas repetitivas de forma práctica.
El METI, Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, estableció una meta concreta: desplegar alrededor de diez millones de robots para el año 2040. La cifra forma parte de una estrategia revisada de robótica con inteligencia artificial que amplía su enfoque a 18 áreas de aplicación, incorporando sectores como restauración, fabricación de alimentos y sanidad.

El objetivo no se limita a robots con forma humana. La estrategia contempla un amplio abanico de máquinas industriales, móviles, sanitarias, de logística, inspección, mantenimiento y respuesta ante emergencias, todas orientadas a cubrir tareas físicas, peligrosas o difíciles de asignar con el personal disponible actualmente en el país.
La razón detrás de este plan es demográfica: Japón enfrenta una escasez estructural de trabajadores marcada por el envejecimiento poblacional y la baja natalidad, con proyecciones que apuntan a un déficit de once millones de trabajadores para 2040. El país, que ya representa el 38% de la producción mundial de robots industriales, también anunció el desarrollo de un modelo fundacional multimodal de IA física para mejorar la capacidad de estas máquinas de interpretar y actuar en el mundo real.
