En medio de la creciente crisis global de memoria impulsada por la IA, Apple presentó el nuevo MacBook Air M5 con una decisión inesperada: duplicar el almacenamiento base a 512 GB, frente a los 256 GB del modelo anterior con chip M4. El nuevo equipo parte de $1,099 dólares, lo que equivale aproximadamente a $18,700 pesos mexicanos, es decir, $100 dólares más (alrededor de $1,700 pesos) que la generación pasada. Aun así, considerando inflación y el aumento generalizado en componentes, el movimiento coloca a Apple en una posición competitiva dentro del segmento premium.
El contexto no es menor. Diversos análisis del mercado anticipan que la escasez de memoria RAM y almacenamiento podría prolongarse hasta 2028, elevando los precios de laptops y PCs en general. Mientras otros fabricantes han reducido configuraciones base o incrementado costos, Apple no solo integra el nuevo chip M5, sino que también mejora la propuesta de valor con mayor capacidad desde el modelo inicial, evitando que los usuarios paguen sobreprecios posteriores por ampliaciones.
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¿Cómo logra Apple ir contra la tendencia? Analistas señalan su enorme poder de negociación y contratos a gran escala para iPhone, iPad y otros dispositivos, lo que le permite asegurar suministros estratégicos de memoria y SSD en condiciones más favorables. Además, la compañía históricamente ha manejado márgenes amplios en configuraciones superiores, lo que le da mayor flexibilidad para absorber costos en modelos base sin comprometer rentabilidad.
Este lanzamiento podría anticipar un escenario curioso: si los precios de la memoria siguen subiendo, las laptops tradicionales podrían encarecerse hasta el punto en que una MacBook Air resulte más accesible que varias alternativas con Windows. El único obstáculo sigue siendo el gaming, donde la compatibilidad en macOS aún es limitada. Sin embargo, en un mercado presionado por la IA y la escasez de componentes, Apple acaba de mover una pieza estratégica que podría redefinir el equilibrio del sector.
