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Reseña: Loco México Mágico

Loco México Mágico

Loco México Mágico: De la locura a la lucidez en una película

Durante mucho tiempo, el cine mexicano nos ha construido una narrativa de manera accidental o deliberada ligada a la mediocridad, por decirlo de manera amable. El simple hecho de ver una película mexicana parte con el hándicap de que, si le va bien, es «regular»; y vaya que no es crédito gratis: en la mayoría de las situaciones se lo gana a pulso, ya que las grandes productoras y distribuidoras solo le apuestan a proyectos fórmula con poca imaginación, star power del momento y mucha falta de ambición. Lo reconozco y, partiendo de ahí, le entré a esta película llamada Loco México Mágico, escrita y dirigida por Carlos Santos (que, para quien no lo ubique, sus otros trabajos han sido Chilangolandia, Señora Influencer y ¡Qué huevos, Sofía!). Partiendo de ahí ya vamos entendiendo que a este director no le da miedo jugar con las fórmulas a pesar de que parte de premisas comunes y populares.

Debo serles muy franco: a esta película no le entré sabiendo siquiera el tráiler. Me aventé al río con todo y piedras con la incertidumbre de si sería un éxito o un fracaso. Para mi sorpresa, no habían pasado ni 15 minutos cuando ya estaba completamente atrapado en la historia.

Para quien esté tan perdido como yo, va de un alcalde de Alvarado, Veracruz, teniendo la grandiosa idea de crear una película estilo «hollywoodense» en el pueblo para darle difusión turística. La producción corre a manos de Daniel Sosa, interpretando a un videógrafo de bodas y quinceañeras; por eso, el alcalde lo eleva al rango de director cinematográfico, además de conseguir el contrato de la estrella pop más popular del momento, a cargo de la actriz Sofía Carrera. Con un crew lleno de improvisados del pueblo, sin experiencia e incluso sin siquiera ser su hobby, los ciudadanos se unen a la causa para sacar adelante la titánica tarea de crear una película en tiempo récord y con un presupuesto minúsculo para lo acostumbrado en este tipo de producciones cuando son hechas de manera profesional.

A partir de ahí corre la premisa de esta interesante historia, donde vemos en pantalla una película que se trata de crear una película, y esta se va mezclando indiscriminadamente, creando un mini efecto «nolanesco» en donde no sabes si estás viendo una capa u otra. Lo más importante es que te da lo mismo, ya que estás atrapado en la narrativa de ambas. Carlos Santos eleva su trabajo, en mi opinión, con esta entrega, ya que, fuera del aspecto cómico o cómico involuntario, logra aterrizar ideas filosóficas concretas que conectan perfecto con lo que ser mexicano representa, la importancia de nuestras raíces y los enemigos que esto produce, donde podemos ser informales, improvisados y aún así tener la esencia mágica para crear desde el corazón.

Si tienen oportunidad, denle chance a ver esta película mexicana. El principal defecto que tiene para mí es la campaña publicitaria, que no logra conectar con la audiencia general, dejándole todo el promo al «boca a boca», sabiendo que este es un beneficio con el que el cine mexicano no cuenta debido al poco tiempo en cartelera que manejan.

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Sígueme para debatir sobre este y otros temas – @JoePollo

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