Sarah Bond, quien fuera presidenta de Xbox y pieza clave en la estructura de Microsoft Gaming, ha roto su silencio tras el anuncio de su salida el pasado viernes. En una publicación en LinkedIn, la ejecutiva confirmó que su marcha, que coincidió con el retiro de Phil Spencer y el nombramiento de Asha Sharma como nueva CEO, responde a una decisión personal y profesional meditada: “Es el momento adecuado para que dé mi próximo paso” .
Bond repasó sus más de ocho años en la compañía, destacando logros como el crecimiento del juego en PC y nube, el avance de la próxima consola de Xbox y la integración de Activision Blizzard, un proceso que ella misma se comprometió a liderar en 2022. “Hemos superado algunos de los mayores desafíos que esta organización ha enfrentado, y lo hicimos como un solo equipo”, afirmó.

La ejecutiva también quiso dar la bienvenida a su sucesora, Asha Sharma, con quien ha trabajado en las últimas semanas para planificar la transición. “Tiene una profunda experiencia en tecnología y comercio, y un historial de construcción de plataformas que el mundo usa. Xbox se merece esto”, escribió. Bond permanecerá como asesora especial de Sharma para garantizar una transición suave.
En un emotivo párrafo, Bond agradeció a Phil Spencer por su “mentoría y amistad”, destacando su apoyo constante durante su etapa en la compañía. También dio las gracias al CEO de Microsoft, Satya Nadella. Con su salida, Xbox pierde a una de las figuras más influyentes de su etapa reciente, pero Bond deja la puerta abierta a un futuro incierto, aunque “energizada por lo que viene”.
