El lanzamiento de la PlayStation 6 y la nueva Xbox podría no llegar tan pronto como se esperaba. La actual crisis de RAM, impulsada por la expansión acelerada de la inteligencia artificial, está encareciendo y limitando el suministro de memoria a nivel global, un factor clave que ya obliga a Sony y Microsoft a replantear sus planes para la próxima generación de consolas.
Desde finales de 2025, varios fabricantes de memoria han priorizado contratos para centros de datos de IA, reduciendo la disponibilidad para el mercado de consumo. Aunque las consolas utilizan memoria especializada, dependen de los mismos grandes proveedores, lo que genera cuellos de botella y eleva los costos de producción. Reportes indican que ambas compañías estarían considerando retrasar el lanzamiento, originalmente previsto para 2027, con el fin de evitar un aumento significativo en el precio final.

La situación no parece resolverse pronto. Proyecciones del sector apuntan a que la escasez de RAM podría extenderse más allá de 2026, complicando el inicio de la fabricación masiva. En un contexto donde las ventas de hardware han caído a mínimos históricos y los consumidores son cada vez más sensibles a los precios, lanzar consolas más caras podría resultar contraproducente para la industria.
Por ahora, Sony y Microsoft no han hecho comentarios oficiales, pero el escenario plantea dos opciones claras: retrasar la PS6 y la próxima Xbox o asumir el riesgo de precios más altos. Mientras tanto, la generación actual podría extender su vida útil, marcando una transición más lenta de lo habitual hacia el futuro del gaming.
