La compañía japonesa Capcom ha dejado clara su postura frente a la inteligencia artificial en videojuegos, asegurando que no utilizará contenido generado por IA dentro de sus títulos, incluyendo proyectos recientes como Resident Evil Requiem. Esta declaración surge tras cuestionamientos en su más reciente reunión con inversionistas, donde la empresa reafirmó su compromiso con el trabajo creativo humano en sus productos finales.
Sin embargo, el estudio también confirmó que sí aprovechará la IA generativa como herramienta interna, enfocándose en mejorar la eficiencia y productividad durante el desarrollo. Esto incluye áreas como gráficos, sonido y programación, donde la tecnología puede acelerar procesos repetitivos sin reemplazar el trabajo artístico principal.

Uno de los usos más destacados es un sistema basado en la nube que permite generar ideas para entornos y elementos del juego, una tarea que puede requerir miles de propuestas creativas antes de llegar al resultado final. De esta forma, la IA se convierte en un apoyo para los desarrolladores, quienes siguen siendo responsables de crear los assets definitivos y dar forma a la experiencia final.
La decisión de Capcom refleja el delicado equilibrio que enfrenta la industria: adoptar nuevas tecnologías sin perder la esencia creativa. En un contexto donde la IA en gaming genera tanto entusiasmo como polémica, la compañía busca posicionarse como un punto medio, apostando por la innovación sin comprometer la identidad artística de sus juegos.
