Scream 7 ha logrado lo que parecía imposible: convertirse en un éxito de taquilla arrollador a pesar de cosechar las peores críticas de toda la franquicia. Según informa Variety, la séptima entrega de la saga de terror recaudó $7.8 millones de dólares únicamente en las funciones de preestreno, superando los $5.7 millones que obtuvo Scream 6 en su momento. Las proyecciones apuntan a un fin de semana de estreno de entre $50 y $60 millones a nivel mundial, lo que la convertiría en la película más taquillera de la serie.
El éxito comercial contrasta radicalmente con la recepción crítica. En Rotten Tomatoes, la película cuenta actualmente con un pobre 35% de aprobación por parte de los especialistas (tras caer desde un inicial 45%), aunque el público ha respondido de forma más cálida con un 77% . La brecha entre crítica y audiencia refleja, una vez más, el poder del factor nostálgico: Scream 7 marca el regreso de la protagonista original Neve Campbell y, sorprendentemente, de Matthew Lillard como Stu Macher, un personaje que se daba por muerto desde la primera película y cuyo regreso ha alimentado teorías durante décadas.

La trama, dirigida por Kevin Williamson (guionista de la original), sitúa a una Sidney Prescott casada (ahora con un personaje interpretado por Joel McHale) y con una hija adolescente, Tatum (en honor a su mejor amiga fallecida), interpretada por Isabel May. La familia se ha mudado al apacible pueblo de Pine Grove, pero, como era de esperar, Ghostface reaparece para sembrar el caos. El reparto se completa con McKenna Grace, Asa Germann, Anna Camp y Sam Rechner.
Scream 7 demuestra que, en el género del terror, la nostalgia y el cariño del público pueden pesar más que la opinión de la crítica. Con el regreso de Campbell y Lillard, y la dirección del guionista original, la franquicia ha conseguido lo que parecía imposible: batir récords en su peor momento valorativo. La séptima entrega ya está en todos los cines.
