La guerra por hacerse con Warner Bros. Discovery ha llegado a su fin. Netflix ha anunciado oficialmente que se retira de la puja, allanando el camino para que Paramount se convierta en el nuevo propietario del gigante del entretenimiento. La decisión, comunicada por los co-CEOs de Netflix, Ted Sarandos y Greg Peters, pone fin a meses de negociaciones y deja la pelota en el tejado de los accionistas y los reguladores.
El movimiento llega después de que la junta directiva de Warner Bros. considerara que la oferta mejorada de Paramount, valorada en aproximadamente $82 mil millones de dólares, era superior a la propuesta inicial de Netflix. En lugar de igualar la oferta, la plataforma de streaming ha preferido retirarse. “Creemos que habríamos sido buenos administradores de las marcas icónicas de Warner Bros., pero esta transacción era algo deseable al precio adecuado, no una necesidad a cualquier precio”, declararon Sarandos y Peters en un comunicado.
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Como parte del acuerdo, Paramount deberá pagar a Netflix la penalización de $2,800 millones de dólares que Warner Bros. debía a la plataforma por romper el acuerdo anterior. Además, la propia Paramount tendrá que afrontar otra penalización de $7,000 millones si la operación no supera el visto bueno de los reguladores en Estados Unidos y otros países. Un proceso complejo que podría requerir concesiones importantes para que la absorción de un estudio histórico sea aprobada.
La adquisición, de consumarse, incluiría la totalidad de los activos de Warner Bros., lo que significa que su división de videojuegos (responsable de franquicias como Hogwarts Legacy, Mortal Kombat o Batman: Arkham) pasaría a manos de Paramount. Ejecutivos de Warner ya han comenzado a hablar de los lanzamientos previstos para 2027, entre los que podría incluirse la esperada secuela del éxito de magia. El futuro del entretenimiento está, ahora sí, en manos de los accionistas.
