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RESEÑA – Ride 4

Después de su éxito en la generación pasada, este juego recibió el halago para pasar a plataformas de nueva generación. Ride 4 es el equivalente en motocicleta de un viaje a la selva. Es duro, implacable, pero gratificante al mismo tiempo. Ride 4 no es para jugadores que no se quieren tomar en serio el mundo de la velocidad; es para alguien que disfruta de los juegos de carreras que se inclinan más por el realismo, algo en más en la vena de Gran Turismo que la sensación tipo arcade de Forza.

Ride 4, al igual que sus contrapartes de cuatro ruedas, es una carta de amor a las máquinas que nos impulsan a alta velocidad por la carretera. Hay una tonelada absoluta de motocicletas para elegir, que van desde una simple bicicleta de 125 cc hasta enormes Harleys y Triumph de 200 cc. Con varios fabricantes también disponibles para elegir, literalmente hay una motocicleta para todos los gustos. Además de la gran cantidad de máquinas de muerte en dos ruedas, Ride 4 también tiene una gran cantidad de pistas para correr. Si te apetece enfrentarte a Laguna Seca o desafiarte a ti mismo en Nürburgring o Interlagos, entonces el juego te tiene cubierto. Si Forza Motorsport es el sueño de los amantes de los coches hecho videojuego, Ride 4 es el equivalente en el mundo de las motocicletas.

La mayor parte de la frustración, sin embargo, se ve dirigida hacia los controles del juego. Si bien otros juegos de motocicletas como MotoGP y TT Isle of Man también son difíciles, tienen varias opciones y tutoriales que se adaptan a las necesidades de los recién llegados. Desde una curva de dificultad ajustable hasta la configuración física más importante, MotoGP logró esta accesibilidad bastante bien. El problema con Ride 4 es que está demasiado centrado en su realismo, lo que significa que, como resultado, es demasiado pesado en sus castigos. Si no aprendes instantáneamente cómo inclinar tu moto en las curvas, la distribución del peso del piloto y la velocidad desde el principio, nunca ganarás una carrera. Es tan doloroso como eso.

Si eres relativamente nuevo en los juegos de motos, Ride 4 no es el juego para ti. Este es un juego castigador. Sin embargo, para los que estén dispuestos a enfrentarse a este reto, tendrán al final del camino un enorme sentimiento de satisfacción que quizá es equivalente a dominar todos los jefes de Dark Souls o pasar Contra sin haber utilizado el Konami Code; no es exageración, así de catártico puede ser el dominar las motos de Ride 4. 

Al igual que otros juegos de carreras, Ride 4, cuenta con una gran cantidad de vehículos para desbloquear, y obtener acceso a ellos es gran parte del encanto del juego. Las motos desbloqueadas se pueden usar en el modo Arcade, pero para desbloquearlas se debe recurrir al modo Carrera. También hay un enorme grado de personalización para dichas motos, por lo que siempre hay algo por lo cuál esforzarse en el horizonte dentro de Ride 4.

Este es un juego gráficamente bello, con una curva de dificultad inclemente que sabe recompensar a los más hábiles. Por enésima vez, Ride 4 no es para todos, pero tampoco lo es el mundo de las motos o de la alta velocidad; son pocos los que entienden el frenesí que implica, y también serán pocos los que encuentren la obra que es Ride 4 ahora que está en la novena generación de consolas. 

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