El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, ha reforzado la presencia de su país en la industria del gaming tras confirmarse que su firma Electronic Gaming Development Company (EGDC) adquirió aproximadamente el 5% de las acciones de Capcom. La operación incluyó la compra de 26,788,500 acciones, lo que representa cerca del 5.03% de la compañía japonesa, conocida por franquicias como Resident Evil y Street Fighter.
La empresa inversora está vinculada a la fundación MiSK, organización creada por el propio príncipe saudí, y forma parte de una estrategia más amplia del país para aumentar su presencia en la industria global del entretenimiento digital. De acuerdo con reportes financieros, el objetivo de esta compra sería una inversión puramente económica, buscando ganancias a través del aumento del valor de las acciones y dividendos.

Esta adquisición se suma a otra realizada en 2022 por el Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudita, que también compró alrededor de 5% de Capcom, lo que en conjunto podría acercar la participación saudí a cerca del 10% de la compañía si se consideran ambas inversiones. El movimiento refleja el creciente interés del país por posicionarse como actor relevante dentro del sector de videojuegos y esports a nivel mundial.
La estrategia saudí en el gaming no es nueva. A través de EGDC, el príncipe ya obtuvo control mayoritario del estudio japonés SNK en 2022, responsable de franquicias como The King of Fighters y Fatal Fury. Con estas inversiones, Arabia Saudita continúa ampliando su presencia en el mercado del entretenimiento interactivo, una industria que el país considera clave dentro de sus planes de diversificación económica.
