El esperado lanzamiento de Grand Theft Auto VI se ve envuelto en polémica luego de que Rockstar Games confirmara un hackeo a través de un proveedor externo. La compañía aseguró que solo se accedió a una “cantidad limitada de información corporativa no material”, descartando afectaciones a jugadores o al desarrollo del título.
El ataque fue atribuido al grupo ShinyHunters, conocido por múltiples filtraciones a gran escala. Los responsables han lanzado un ultimátum: Rockstar deberá pagar antes del 14 de abril de 2026 o la información robada será publicada. Entre los posibles datos comprometidos se especula que podrían existir documentos internos, estrategias de marketing o acuerdos comerciales.

A pesar de la gravedad del incidente, la empresa insiste en que no hay impacto operativo ni riesgo para los usuarios, subrayando que el ataque se originó en un servicio de terceros vinculado a su infraestructura en la nube. Este tipo de vulnerabilidad pone en evidencia un problema creciente en la industria: incluso las grandes compañías pueden ser afectadas por fallos en sus socios tecnológicos.
Este nuevo episodio revive los fantasmas del histórico hackeo de 2022, cuando material temprano de GTA 6 fue filtrado masivamente en internet. Ahora, con el juego programado para su lanzamiento en 2026, la presión aumenta sobre Rockstar, que enfrenta no solo expectativas récord, sino también riesgos de seguridad que podrían afectar la percepción del proyecto más ambicioso de la última década.
