Moana: el Live-Action que no se siente tan vivo.
¿Cómo saber cuándo ha sido suficiente tiempo para traer a la vida un live action?
Cuando recién anunciaron la película de Moana con Dwayne Johnson (a.k.a. The Rock), lucía como un match hecho en el cielo. Obvio, el personaje de Maui ES él; parecía un acierto en un tiempo en el que Disney optaba por tomar decisiones creativas completamente arbitrarias con sus protagonistas.
La fecha llegó y, sin darnos cuenta, la película que estaba grabada permanentemente en nuestros corazones dejó mucho que desear. A continuación, trataré de ser lo más objetivo posible sobre aquello que fracasó desde mi punto de vista.
Para que un live action tenga sentido, en mi muy humilde interpretación, debe ofrecerte una perspectiva nueva de una historia ya contada o, en su defecto, si esta va a ser una calca de la original, apostar por un realismo absoluto que te haga sentir: “wow, esto me podría haber sucedido a mí”.
Moana fracasa en ambas. Con una propuesta sumamente tibia del director Thomas Kail, la cinta no arriesga absolutamente nada para ofrecernos una veta autoral que se sienta fresca o diferente. ¿Qué de malo tiene arriesgarse e intentar algo nuevo? Kail optó por hacer una copia escena por escena de la película animada, partiendo de entrada con una desventaja abrumadora: la animación no te exige realismo, juega libremente en la fantasía, pero al trasladarla al live action eso carece de sentido por completo.
Sin embargo, siendo un poco el abogado del diablo, entiendo que estas decisiones a veces están por arriba del director; los señores de pantalón largo y corbatas aburridas suelen determinar el rumbo creativo basándose únicamente en el negocio y el algoritmo. ¡Va, lo entiendo! Pero las actuaciones y el ritmo inconsistente sí recaen directamente en su responsabilidad. Ver a un personaje medular como Maui y no poder dejar de ver a The Rock en pantalla fue algo difícil de pasar por alto.
Así que, para mí, Moana fracasó en el mensaje mismo de esta fantástica historia: no tuvo corazón, tal como Te Fiti. Un live action más, muy desangelado, donde ni siquiera la música de Lin-Manuel Miranda logró tener ese poder para tocar las fibras del alma.
Sígueme para debatir sobre este y otros temas – @JoePollo
