David Robert Mitchell (sí, el de It Follows) le entra a este experimento de “familia ochentera vs dinosaurios” con presupuesto de blockbuster y cast de lujo (Anne Hathaway, Ewan McGregor), pero el resultado es una mezcla rara entre Amblin ochentero y telenovela de las 8.
La trama: Oak Street se va literal al Mesozoico y la familia Platt tiene que sobrevivir. Hasta ahí, divertido. El problema es que la peli no suelta el drama doméstico ni cuando hay un raptor rompiendo la puerta.
Nada es relevante, mientras haya problemas vanales
Es el clásico: problemas de los 80 sobreviviendo en la era de los dinosaurios, sin que nadie se dé cuenta de lo absurdo que suena. “¿Sigues tomando?” cuando literal un dinosaurio se acaba de comer al vecino. “Perdóname, me quedé sin trabajo” cuando el problema real es que no hay suministros para sobrevivir una semana en el Mesozoico. El nivel de desconexión entre lo que están viviendo y de lo que están hablando es para enmarcar.
En su tiempo libre, Denise escribía un libro. Sobre una mujer que quiere ser libre y dejar a su familia para hacer su vida en otro lado. La vecina, que edita a escondidas los libros de su propio esposo sin que él lo sepa. O sea, la peli te deja bien clarito el “mensaje” desde antes de que aparezca el primer dinosaurio.
Y por si el simbolismo no fuera suficiente: cuando Denise por fin puede ir al sótano a ver su máquina de escribir, resulta que está inundado. Y se pone triste. DESPUÉS de saber que está en el Mesozoico. No le importa cómo van a salir de esta, ni cómo le van a hacer para sobrevivir, no. Le da tristeza perder su máquina de escribir y el avance de su libro. Prioridades, otra vez.
RECASPITA, NADIE LO SABRIA!
Vas a saber exactamente cuándo sale el dinosaurio. Vas a saber exactamente quién se va a caer de donde no debía (sí, los tres pisos, sí). La peli no se esconde, se avienta el clavado completo al cliché sin pena ni gloria.
El “girlbossing” que ya vimos mil veces
El esposo, aunque hace lo que puede por la familia, siempre queda como el inútil, mientras la esposa es la única competente y encima se queja de él en medio de la crisis dinosáurica. Ya sabemos el molde: hombre-decorativo, mujer-héroe, y ninguno de los dos se siente real.
Y esto se nota bien feo en cómo escriben a cada uno hablando con los hijos. El papá, aunque literal no tiene ni idea de qué diablos van a hacer, se pone en modo papá preocupado, le echa ganas, les da esperanza, quiere sacar a su familia con la cabeza en alto aunque no tenga ningún plan real. Y ella le entra con el cinismo girlboss de “¿cómo sabes? ¿cómo sabes que vamos a salir de esta?”. Pues no sabe, morra, nadie sabe, ¿cuál es tu propuesta, nos dejamos morir? Ese contraste de “el que intenta dar esperanza es un iluso” contra “la que cuestiona todo es la lista” es bien forzado y se siente escrito nomás para que ella quede arriba.
Y para no dejar cabos sueltos de “representación por cumplir”, meten a la hija de 16, cientifica de hoyos negros, lesbiana, SI EN LOS 80, que no aporta nada a la trama, solo está ahí para que la peli se sienta inclusiva sin que eso signifique nada dentro de la historia.
Los dinosaurios con GPS integrado
Ah, y hablando de cosas que no cuadran: de repente todos los dinosaurios se agarran a mordidas entre ellos nomás porque sí, como si la llegada de unas cuadras suburbanas de los 80 los hubiera vuelto territoriales de la nada. No hay explicación, nomás se ven y se destrozan porque la escena lo pedía.
Y no perdonan a los carros. El dinosaurio no muerde el cofre, no le pega al parabrisas, no aplasta el techo. No porque? El sabe que si ve una puerta, tiene que morderla, nada que el marco ni nada, derechito a la puerta, como si hubiera tomado un curso de mecánica automotriz en el Cretácico. Puro plot armor con dientes.
El engaño tipo Cloverfield
Y para cerrar con broche de cinismo: a mí me vendieron esto como que iba a ser parte de la saga Cloverfield, y no, nada que ver. Ni es que la producción lo prometiera directamente, pero hasta la peli se siente como si en algún punto del desarrollo hubiera sido pensada como una entrega de Cloverfield y luego la reencaminaron a esto. Fui con engaños, tú sabes quién eres.
Lo que dice el internet
La critica está partida a la mitad. Por un lado, la comparan con Spielberg puro y dicen que “por fin volvió el cine de dinosaurios de verdad”. Por el otro, hay quien la llama de las peores películas que ha visto, y luego está el meme que se volvio viral en varios idiomas: la escena de dos dinosaurios teniendo sexo, que terminó siendo lo más comentado de la peli, para bien o para mal.
Veredicto
El final de la Calle Oak tiene el esqueleto de una película divertida de verano, pero se enreda solita en su propio drama doméstico, sus clichés marcados con plumón y su falta de lógica interna hasta con los dinosaurios. Se ve, pasa el rato, pero no aguanta un segundo análisis. Y si vas por el Cloverfield, mejor ni te ilusiones.
