La reciente decisión de Microsoft de reducir el precio de Xbox Game Pass no tomó por sorpresa a los analistas de la industria. Diversos reportes coinciden en que la estrategia de incluir Call of Duty en el servicio no logró aumentar significativamente el número de suscriptores, lo que obligó a la compañía a replantear su modelo de negocio en 2026.
De acuerdo con el análisis, la llegada de la popular franquicia no generó el impacto esperado, pese a ser uno de los mayores atractivos del gaming. Incluso se reporta que esta estrategia pudo haber provocado pérdidas cercanas a 300 millones de dólares en ventas directas, debilitando el equilibrio entre ingresos por suscripción y ventas tradicionales.

Como resultado, Xbox Game Pass Ultimate bajó su precio de $29.99 USD a $22.99 USD (aproximadamente $399 MXN), mientras que el plan de PC también se ajustó a la baja. Sin embargo, este cambio vino acompañado de una decisión clave: los nuevos juegos de Call of Duty ya no estarán disponibles desde el día de lanzamiento, sino que llegarán aproximadamente un año después.
Este movimiento refleja un ajuste estratégico más amplio dentro de Microsoft, que busca hacer el servicio más sostenible a largo plazo. Aunque la reducción de precio puede atraer nuevos usuarios, los expertos señalan que el verdadero reto será mantener el valor del catálogo sin depender de franquicias gigantes, en un mercado cada vez más competitivo en el modelo de suscripción gaming.
