El lanzamiento de Crimson Desert se ha visto opacado por una fuerte controversia tras confirmarse el uso de arte generado con inteligencia artificial dentro del juego final. El estudio Pearl Abyss reconoció públicamente el problema, ofreciendo disculpas a la comunidad y anunciando una revisión completa de todos los recursos visuales.
Según explicó la compañía, estos elementos de IA generativa fueron utilizados únicamente durante fases tempranas del desarrollo para experimentar con estilos visuales, pero debían ser reemplazados antes del lanzamiento. Sin embargo, algunos de estos recursos llegaron a la versión final, lo que generó críticas por falta de transparencia y por no cumplir con estándares de calidad artística.

Ante la presión de la comunidad, el estudio anunció una “auditoría completa” para identificar y eliminar cualquier contenido creado con IA, además de comprometerse a sustituirlo por arte realizado por artistas humanos. También admitieron que debieron informar desde el inicio sobre el uso de estas herramientas, lo que ha alimentado el debate sobre ética y creatividad en la industria.
Este caso reabre la discusión sobre el uso de inteligencia artificial en videojuegos, un tema cada vez más polémico entre desarrolladores y jugadores. Mientras algunos estudios adoptan estas tecnologías, otros las rechazan por completo, dejando claro que el futuro del gaming no solo dependerá de la innovación tecnológica, sino también de la confianza del público.
