El esperado regreso de Dragon Ball Super al anime apunta a un cambio clave en su formato de estreno. La nueva serie, que adaptará el arco Galactic Patrol Prisoner del manga, dejaría atrás el modelo semanal continuo para apostar por un lanzamiento estacional, siguiendo la estrategia reciente aplicada por Toei Animation con One Piece. Aunque aún no hay fecha oficial, todo indica que este será el nuevo rumbo de la franquicia.
A diferencia del anime original de Dragon Ball Super, que superó los 100 episodios con emisiones semanales, esta nueva etapa tendría un máximo aproximado de 23 a 26 episodios por año. El objetivo sería ofrecer temporadas más compactas, mejor producidas y con una adaptación más fiel al manga de Akira Toriyama y Toyotaro, algo que los fans han pedido durante años.

El arco Galactic Patrol Prisoner, que va del capítulo 42 al 67 del manga, podría cubrirse en apenas dos cours, lo que refuerza la idea de un anime más corto y enfocado. Este formato evitaría rellenos innecesarios y permitiría una narrativa más sólida, alejándose de los problemas de ritmo que tuvo la serie original en televisión.
Lejos de ser una desventaja, el formato estacional podría ser lo mejor para el futuro de Dragon Ball Super. Además de mejorar la calidad, permitiría dar tiempo al manga —actualmente en pausa— para avanzar con nuevos arcos. Puede que el regreso sea más breve, pero todo apunta a que será más consistente, fiel y mejor recibido por la comunidad.
