La frontera entre música, videojuegos y cultura digital volvió a difuminarse el pasado 17 de enero, cuando Bruno Mars ofreció un concierto virtual dentro de Roblox que no solo atrajo a millones de usuarios, sino que estableció un nuevo estándar para los espectáculos musicales en entornos interactivos.
La presentación se llevó a cabo dentro de Steal a Brainrot, una de las experiencias virales más activas de la plataforma, y alcanzó un pico de 12.8 millones de usuarios concurrentes, convirtiéndose en el concierto virtual más visto protagonizado por un solo artista hasta la fecha.
Más allá del espectáculo musical, el evento funcionó como una activación cultural completa. Los asistentes no solo presenciaron la actuación, sino que participaron de dinámicas propias del ecosistema Roblox, como la recolección de objetos digitales temáticos y un brainrot de edición limitada llamado “Brunito Marsito”. Con ello, Bruno Mars se convirtió en el primer artista en “aparecer” oficialmente dentro de esta experiencia, integrándose al lenguaje y lógica de una comunidad nativa digital.
Las cifras reflejan la magnitud del fenómeno. Durante el evento se registraron más de 5.4 millones de brainrots “Brunito Marsito” obtenidos, mientras que el contenido derivado del concierto superó las 53 millones de visualizaciones de video, generadas desde más de 38 países y en al menos 20 idiomas. A esto se suman más de 10 millones de espectadores que siguieron transmisiones en vivo relacionadas con el evento desde 14 países.
El impacto del concierto va más allá del récord numérico. Este tipo de experiencias confirma que las plataformas de videojuegos ya no funcionan únicamente como espacios de juego, sino como escenarios culturales capaces de albergar lanzamientos, conciertos y comunidades globales en tiempo real. Para la industria musical, representa una vía directa de conexión con audiencias jóvenes y altamente participativas; para el ecosistema tecnológico, una demostración del potencial de los entornos virtuales como nuevos centros de entretenimiento masivo.
Con eventos de esta escala, Roblox consolida su papel como un actor clave en la convergencia entre música, videojuegos y economía digital, mientras que artistas como Bruno Mars exploran formatos donde la experiencia es tan importante como la música misma. El concierto en Steal a Brainrot no solo fue un espectáculo, sino una señal clara de hacia dónde se dirige el entretenimiento global.
